Hablando de innovación

Cuando la tecnología y las personas caminan de la mano en

busca de un beneficio para la sociedad

Cambio Insatisfacción Mejora continua

Disconformidad Espíritu retador

Disrupción Desafío Orgullo Identidad

Distintas palabras para expresar lo mismo: innovación. Así es como definen este concepto diferenciador los máximos responsables en España de Roche, Samsung y Toyota, tres de las compañías del Top5 del ranking de empresas que más invierten en I+D a nivel mundial, según un informe de Strategy. Farmacéutica, electrónica y automoción, tres sectores dispares pero que requieren de fuertes desembolsos en investigación, desarrollo e innovación para marcar la diferencia en un mundo en constante evolución.

En común, las tres compañías llevan este concepto en su ADN, en su cultura, en su espíritu. No se entiende la historia, el recorrido, el futuro de ninguna sin la innovación. Gracias a ella, la sociedad tiene una mejor calidad de vida. Para el enfermo, la innovación supone, también, alargársela gracias a lo que en Roche llaman Medicina Personalizada, “basada en el ADN de un paciente, con el objetivo de ofrecerle la mejor solución para él”, señala Stefanos Tsamousis, director general de la farmacéutica en España. Y es que un tratamiento oncológico por ejemplo, no funciona de la misma manera en un paciente que en otro.

“La base está en entender al cliente, entender lo que quiere, que sus necesidades evolucionan”, dice Agustín Martín, presidente y consejero delegado de Toyota España, porque “o evolucionas con él o te quedas fuera de juego”. Martín lo llama la “no limitología”. Es decir, no hay límite a lo que uno puede conseguir, y hay que trabajar pensando en “dar a los consumidores los productos que esperan”, concluye Celestino García, vicepresidente corporativo de Samsung España.

 

“La base está en entender al cliente, entender lo que quiere, que sus necesidades evolucionan”

 

Pero la innovación va más allá del trabajo en un laboratorio, afecta a todo el entorno empresarial. “Es la suma de pequeñas innovaciones, en la que participan todos los equipos, desde el operario básico a la de cualquier empleado que quiera hacer cambios a la hora de vender un producto, un servicio”, señala Martín. “Todos los trabajadores tenemos un mismo objetivo: la innovación. Llevar al paciente, al doctor, a quién lo necesite ese valor”, añade Tsamousis.

Para eso, hay que saber transmitir la cultura inversora. Y aquí radica la clave del éxito. De un lado, atrayendo al talento; de otro reteniéndolo. “Necesitamos gente con ideas, y esta gente no se mueve por salario sino por proyectos, por cultura, por la libertad de poder hacer”, afirma Samsung, cuyo máximo responsable en nuestro país detalla los perfiles profesionales demandados: Ingenieros, matemáticos, investigadores, pero también filósofos, “personas del ámbito social, que nos permitan avanzar en la interactuación de las personas con las máquinas, de las máquinas con las personas, de las máquinas con las máquinas y de las personas con las personas”.

Ahora bien, protagonistas de la innovación, pero sabiendo que errar es de humanos. Porque “salirse del guion, equivocarse, es posible, es factible, incluso, es bueno, porque seguramente has aprendido algo y tu punto de partida va a estar en otro nivel”, reconoce Toyota.

Y todo ello redundará en el “orgullo de pertenecer a una empresa que apuesta por la innovación”, recalca Roche.

La sociedad no sólo es beneficiaria directa de la innovación, ella también tiene mucho que decir, máxime en un mundo globalizado, donde las fronteras están cada vez más diluidas. Porque para valorar y demandar los avances tecnológicos, la educación del conjunto de los ciudadanos es primordial. Precisamente, en opinión de Martín, las sociedades innovadoras serán aquéllas que fomenten la educación. “No van a tener ningún tabú, ni filtro o credo que les haga limitar su manera de pensar”. Además, “sin fronteras habrá mejor colaboración y el resultado será mayores posibilidades innovadoras”, apostilla Tsamousis.

Se podría resumir con los tres valores con los que se identifica la farmacéutica: integridad, pasión y coraje. Integridad, porque “lo que hacemos es entregar valor directamente a los pacientes, no puedes comprometerlo; pasión con la que animas a los trabajadores a alcanzar el coraje para hacer cosas que nadie ha intentado jamás”.

Innovación es, por tanto, lo que hace diferente y mejores a empresas, trabajadores y clientes. A la sociedad, en general. Comparte con nosotros tu experiencia innovadora y cuéntanos tu aportación.

 

 

 

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Disrupción Desafío Orgullo Identidad

Distintas palabras para expresar lo mismo: innovación. Así es como definen este concepto diferenciador los máximos responsables en España de Roche, Samsung y Toyota, tres de las compañías del Top5 del ranking de empresas que más invierten en I+D a nivel mundial, según un informe de Strategy. Farmacéutica, electrónica y automoción, tres sectores dispares pero que requieren de fuertes desembolsos en investigación, desarrollo e innovación para marcar la diferencia en un mundo en constante evolución.

En común, las tres compañías llevan este concepto en su ADN, en su cultura, en su espíritu. No se entiende la historia, el recorrido, el futuro de ninguna sin la innovación. Gracias a ella, la sociedad tiene una mejor calidad de vida. Para el enfermo, la innovación supone, también, alargársela gracias a lo que en Roche llaman Medicina Personalizada, “basada en el ADN de un paciente, con el objetivo de ofrecerle la mejor solución para él”, señala Stefanos Tsamousis, director general de la farmacéutica en España. Y es que un tratamiento oncológico, por ejemplo, no funciona de la misma manera en un paciente que en otro.

“La base está en entender al cliente, entender lo que quiere, que sus necesidades evolucionan”, dice Agustín Martín, presidente y consejero delegado de Toyota España, porque “o evolucionas con él o te quedas fuera de juego”. Martín lo llama la “no limitología”. Es decir, no hay límite a lo que uno puede conseguir, y hay que trabajar pensando en “dar a los consumidores los productos que esperan”, concluye Celestino García, vicepresidente corporativo de Samsung España.

 

“La base está en entender al cliente, entender lo que quiere, que sus necesidades evolucionan”

 

Pero la innovación va más allá del trabajo en un laboratorio, afecta a todo el entorno empresarial. “Es la suma de pequeñas innovaciones, en la que participan todos los equipos, desde el operario básico a la de cualquier empleado que quiera hacer cambios a la hora de vender un producto, un servicio”, señala Martín. “Todos los trabajadores tenemos un mismo objetivo: la innovación. Llevar al paciente, al doctor, a quién lo necesite ese valor”, añade Tsamousis.

Para eso, hay que saber transmitir la cultura inversora. Y aquí radica la clave del éxito. De un lado, atrayendo al talento; de otro reteniéndolo. “Necesitamos gente con ideas, y esta gente no se mueve por salario sino por proyectos, por cultura, por la libertad de poder hacer”, afirma Samsung, cuyo máximo responsable en nuestro país detalla los perfiles profesionales demandados: Ingenieros, matemáticos, investigadores, pero también filósofos, “personas del ámbito social, que nos permitan avanzar en la interactuación de las personas con las máquinas, de las máquinas con las personas, de las máquinas con las máquinas y de las personas con las personas”.

Ahora bien, protagonistas de la innovación, pero sabiendo que errar es de humanos. Porque “salirse del guion, equivocarse, es posible, es factible, incluso, es bueno, porque seguramente has aprendido algo y tu punto de partida va a estar en otro nivel”, reconoce Toyota.

Y todo ello redundará en el “orgullo de pertenecer a una empresa que apuesta por la innovación”, recalca Roche.

La sociedad no sólo es beneficiaria directa de la innovación, ella también tiene mucho que decir, máxime en un mundo globalizado, donde las fronteras están cada vez más diluidas. Porque para valorar y demandar los avances tecnológicos, la educación del conjunto de los ciudadanos es primordial. Precisamente, en opinión de Martín, las sociedades innovadoras serán aquéllas que fomenten la educación. “No van a tener ningún tabú, ni filtro o credo que les haga limitar su manera de pensar”. Además, “sin fronteras habrá mejor colaboración y el resultado será mayores posibilidades innovadoras”, apostilla Tsamousis.

Se podría resumir con los tres valores con los que se identifica la farmacéutica: integridad, pasión y coraje. Integridad, porque “lo que hacemos es entregar valor directamente a los pacientes, no puedes comprometerlo; pasión con la que animas a los trabajadores a alcanzar el coraje para hacer cosas que nadie ha intentado jamás”.

Innovación es, por tanto, lo que hace diferente y mejores a empresas, trabajadores y clientes. A la sociedad, en general. Comparte con nosotros tu experiencia innovadora y cuéntanos tu aportación.

 

 

 

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Distintas palabras para expresar lo mismo: innovación. Así es como definen este concepto diferenciador los máximos responsables en España de Roche, Samsung y Toyota, tres de las compañías del Top5 del ranking de empresas que más invierten en I+D a nivel mundial, según un informe de Strategy. Farmacéutica, electrónica y automoción, tres sectores dispares pero que requieren de fuertes desembolsos en investigación, desarrollo e innovación para marcar la diferencia en un mundo en constante evolución.

En común, las tres compañías llevan este concepto en su ADN, en su cultura, en su espíritu. No se entiende la historia, el recorrido, el futuro de ninguna sin la innovación. Gracias a ella, la sociedad tiene una mejor calidad de vida. Para el enfermo, la innovación supone, también, alargársela gracias a lo que en Roche llaman Medicina Personalizada, “basada en el ADN de un paciente, con el objetivo de ofrecerle la mejor solución para él”, señala Stefanos Tsamousis, director general de la farmacéutica en España. Y es que un tratamiento oncológico por ejemplo, no funciona de la misma manera en un paciente que en otro.

“La base está en entender al cliente, entender lo que quiere, que sus necesidades evolucionan”, dice Agustín Martín, presidente y consejero delegado de Toyota España, porque “o evolucionas con él o te quedas fuera de juego”. Martín lo llama la “no limitología”. Es decir, no hay límite a lo que uno puede conseguir, y hay que trabajar pensando en “dar a los consumidores los productos que esperan”, concluye Celestino García, vicepresidente corporativo de Samsung España.

“La base está en entender al cliente, entender lo que quiere, que sus necesidades evolucionan”

Pero la innovación va más allá del trabajo en un laboratorio, afecta a todo el entorno empresarial. “Es la suma de pequeñas innovaciones, en la que participan todos los equipos, desde el operario básico a la de cualquier empleado que quiera hacer cambios a la hora de vender un producto, un servicio”, señala Martín. “Todos los trabajadores tenemos un mismo objetivo: la innovación. Llevar al paciente, al doctor, a quién lo necesite ese valor”, añade Tsamousis.

Para eso, hay que saber transmitir la cultura inversora. Y aquí radica la clave del éxito. De un lado, atrayendo al talento; de otro reteniéndolo. “Necesitamos gente con ideas, y esta gente no se mueve por salario sino por proyectos, por cultura, por la libertad de poder hacer”, afirma Samsung, cuyo máximo responsable en nuestro país detalla los perfiles profesionales demandados: Ingenieros, matemáticos, investigadores, pero también filósofos, “personas del ámbito social, que nos permitan avanzar en la interactuación de las personas con las máquinas, de las máquinas con las personas, de las máquinas con las máquinas y de las personas con las personas”.

Ahora bien, protagonistas de la innovación, pero sabiendo que errar es de humanos. Porque “salirse del guion, equivocarse, es posible, es factible, incluso, es bueno, porque seguramente has aprendido algo y tu punto de partida va a estar en otro nivel”, reconoce Toyota.

Y todo ello redundará en el “orgullo de pertenecer a una empresa que apuesta por la innovación”, recalca Roche.

La sociedad no sólo es beneficiaria directa de la innovación, ella también tiene mucho que decir, máxime en un mundo globalizado, donde las fronteras están cada vez más diluidas. Porque para valorar y demandar los avances tecnológicos, la educación del conjunto de los ciudadanos es primordial. Precisamente, en opinión de Martín, las sociedades innovadoras serán aquéllas que fomenten la educación. “No van a tener ningún tabú, ni filtro o credo que les haga limitar su manera de pensar”. Además, “sin fronteras habrá mejor colaboración y el resultado será mayores posibilidades innovadoras”, apostilla Tsamousis.

Se podría resumir con los tres valores con los que se identifica la farmacéutica: integridad, pasión y coraje. Integridad, porque “lo que hacemos es entregar valor directamente a los pacientes, no puedes comprometerlo; pasión con la que animas a los trabajadores a alcanzar el coraje para hacer cosas que nadie ha intentado jamás”.

Innovación es, por tanto, lo que hace diferente y mejores a empresas, trabajadores y clientes. A la sociedad, en general. Comparte con nosotros tu experiencia innovadora y cuéntanos tu aportación.

 

 

 

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